El día de las olimpiadas del colegio le dije lo que sentía, que quería que fuera mi novia y que la amaba mucho. Como fue un viernes, el lunes me dió la respuesta y comenzó todo, pues éramos novios y teníamos miedo de que las cosas cambiaran entre los dos. En fin, nuestros temores desaparecieron y día a día descubríamos que éramos el uno para el otro.
Ahora bien, la madre de ella (su padre falleció) no conocía la relación y ella me decía que no les contaba por temor a que nos separen. Yo comprendía, pero la verdad me parecía incómodo estar escondiéndome de algo que no tiene nada de malo. En fin, nosotros seguíamos la relación escondiéndonos. Su madre me conoce, pero como amigo.
Los meses pasaban y el tiempo corría rápido. Pese a que ella y yo nos amamos con el alma, las cosas eran dentro del colegio. No podíamos salir a pasear, pues a ella no le permitían, pero como no soy un novio exigente pues no la obligaba a salir. Llegó el mes de Enero y salíamos de clases, pero tenía una estrategia, pues podíamos vernos gracias a las pasantías (ir a una empresa a desarrollarte profesionalmente).Yo escogí una empresa cercana a la de ella. Todas las salidas nos veíamos y yo la acompañaba hasta cerca de su casa (eso si, sin que nos viera la madre).
El mes de marzo fue imposible vernos, solo por MSN. Pese a eso, planeamos una escapada con la ayuda de una amiga. Salimos al cine y nos vimos. Fue nuestra primera salida juntos. No podíamos esperar para vernos y cuando regresamos a clases sentimos una gran alegría. Nuestros momentos felices seguían sumándose, pese a ello también teníamos complicaciones (discusiones que a veces terminaban en lágrimas) y eso me hacía sentir mal.
Parecía que a medida que nos acercábamos a cumplir un año, más nos seguían los problemas y aumentaban. Sin embargo, nuestro amor era tan fuerte que estábamos dispuestos a aguantar y perdonar todo lo que se nos pusiera en frente. Los problemas venían, pero nosotros lo soportábamos.
Llegamos al año en medio de todo, pues nuestro amor es fuerte y no lo íbamos a permitir. Parecía que ya todas las tempestades habían terminado y por un tiempo (un par de semanas) todo iba bien, es más, un jueves también pudimos salir. Esa fue la salida que más nos duró (pues ya habíamos salido antes pero no las he mencionado), pero ocurrió lo que es tal vez la prueba más dura a la que nos hemos enfrentado, pues la madre se enteró y toda la familia se puso en su contra. Ese día llamaron a mi casa y como mi mamá no se encontraba hablaron conmigo (bueno, de hecho estaban gritando). Ella y su hermana estaban amenazando con tomar medidas y también con hacer problema al colegio. Ella esa noche pasó llorando y yo traté de no darle importancia. Le quitaron el celular, el Internet y las llamadas al teléfono.
Mi hermano le avisó la situación a mi mamá que, como siempre, me brindó su apoyo para que no se metan conmigo. La señora fue al colegio a hacerme problema y, en fin, fue tan grande el escándalo que parece que todo el colegio se enteró. Nosotros nos adelantamos y les bloqueamos las salidas; pero eso de hacer problema en el colegio (pues usó el término de “acoso”) no le gustó a mi familia.
A la mañana siguiente mi abuelo llamó a avisarle a su mamá que si algo me ocurre (pues soy menor de edad), la ley irá contra ella. Con todo esto, nuestras familias no se llevan y también me dijeron que mejor me aleje (mi familia), argumentando que no vamos a poder estar juntos y que no me conviene estar con ella.
Ahora no tengo el apoyo de nadie para seguir con ella y ella engañó a su familia diciendo que ya no tiene nada conmigo. Pese a todos los problemas, hemos decidido seguir juntos… pero la verdad no se si pueda, pues esta situación me afecta (hasta mi rendimiento en el colegio). Estoy a punto de graduarme y no quiero otra relación con otra persona. Engañarme a mí mismo no me ayudará a olvidar, solo me hará daño y no quiero terminar con ella.
He escuchado que el amor o puede todo… Pero vivir así es horrible. Me siento como en una guerra entre familias (como Romeo y Julieta). Sólo espero que lo que nos une sea mucho más fuerte, pues pese a nuestra corta edad (17 años cada uno), sentimos que estamos hechos el uno para el otro. Les volveré a escribir sea cual sea el desenlace, pues espero que en la universidad todo mejore, pues ya no falta mucho.

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